Pastor

En el zurrón del pastor hay mucha lana para contar. Se le ajustaba en San Pedro con merienda incluida. Pago en especie en base a las ovejas de cada amo. Se le invitaba a las bodas, a las matanzas, por Carnaval se le daba la costumbre. Lo normal eran los rebaños de muchos amos, pero también de uno solo al mando de unos pastorcillos como los de Fátima. Los padres mandaban a los hijos pequeños a cuidar las cuatro ovejas y estos se dejaban carear los trigos y al caer la tarde el lugar de la recogida era unhervidero de personas.

¡Cuántas odiseas En invierno las ovejas parían y venían al pueblo. El pastor avisaba por la mañana a los amos para que las soltasen a las Eras, a la Carrancha…, y pastoriles! 

El pastor curtido era un experto, entendía de todo. Del oficio, del tiempo, de la naturaleza, de las necesidades. Asistía en el parto, biznaba las roturas, sanaba los males de las ovejas… Tanto tiempo fuera de la casa que el campo era su hogar. A veces procuraba abastecerse de lo que encontraba o de lo que sacaba al juntarse con algún labrador. La necesidad afinaba de buena mañana el garrote y gallina que se ponía a tiro… al morral. 

        Por mayo había los “entretrigos” y mucho jolgorio porque iba a ayudarle cada amo. Chicos o grandes que animaban la soledad del pastor haciendo de las suyas… Para que no se pasase de la raya el guarda estaba siempre al acecho.