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Entre las actividades que se desarrollaron este año en dicha Semana de la Tierra, se encuentra una muy relacionada con el sitio y su más
ancestral construcción que es la elaboración de los adobes. Estos adoquines de barro secado al sol, con paja y agua, además de bien pisado por los pies descalzos, como a las uvas, ha sido el modo tradicional de
construir en el pueblo. Corrales, casas, palomares y otras construcciones a falta de piedra y con la cercanía que supone la propia tierra y la máxima economía propia de su gente pobre y trabajadora, le ha protegido toda
su existencia, le ha dado el alimento en su campo de secano y le sepultado tras su muerte. La tierra, el polvo de sus largas caminatas, los caminos que dibujan la cresta de las montañas y
que cruzan los valles, son ahora, una más de las actividades de estos días de la Tierra. Llamado modernamente senderismo y que sin más es el deporte con los primeros rayos de sol, para sus habitantes de
verano dispuestos al ejercicio. Se ha demostrado una de las actividades preferidas por la mayoría de la gente en el pueblo de las 7,00 a las 10,00 h. de la mañana. Caminatas de reconocimiento de
los caminos señalados para este año, charlas de historia-memoria, a los pueblos de Valdegrulla y de Quintanilla, han sido actividades que la gente a apreciado y seguido. Es de agradecer a las personas que han colaborado
en los contenidos teóricos y culturales de dichas actos y también es de agradecer a los muchos participantes. Yo personalmente me encuentro entre los afortunados de haber acompañado en unos de estos días en las
caminatas y puedo decir que no se paga con nada. Durante el camino que hicimos a Valdegrulla el paisaje del camino, su vegetación de pinos, enebros, robles, chaparros, tomillos, espliego, manzanilla y hasta ciervos
junto con el aire fresquito del comienzo de un día de verano casi cubierto, es para mí inolvidable. (Baste como ejemplo el texto poético) OTRO DÍA DE SENDERISMO
Por la mañana gran animación,
el grupo ahora es más grande,
para el día de excursión. Hoy Valdegrulla. Y allí nos espera uno del lugar, para comentarnos algo de su infancia -recuerdos de niñez- La marcha se hace larga,
como unos nueve kilómetros, por eso algunos se han acercado por la carretera con los coches, para el regreso, por si lo necesitaba alguien.
Camino entre pinos, robles, enebros, sabinas, tomillos y manzanillas, y los corrales de ovejas de antaño. Montañas viejas y campo en secano de rastrojo, de trigo segado,
con alpacas tiradas entre los chaparros. Olores y colores llenos de variedad..., Aire fresco del comienzo del día cubierto de nubes. ¡Fiesta de los sentidos que no se paga con nada!
Encuentro entre caminos y pueblos cercanos, la piel de otro ser vivo palpitaba ahora lejano, sin entrañas sin corazón, solo la piel. Recuerdo de otros tiempos.
Casas, cementerio e iglesia ahora no respetados; tiradas las puertas, caídas las paredes y tejados; descubren su esqueleto medio caído, sobre las calles de hierba y los campos sembrados.
Paisaje en el relieve que levantan sus edificios entre el silencio y el olvido. Gritos oscuros de gatos huidizos..., de huertas, fuente y lavadero... antiguos, recuerdo de aquellos que se han ido.
Sólo el aire renueva, en el día de hoy, la memoria, el respeto, el presente homenaje del respirar vecino. Corazones cercanos de familiares queridos. Sin embargo, este sol que se acerca al pueblo,
no calienta las paredes de su habitación.
Además, estas caminatas sirven para trazar o reforzar amistades. Es asombroso los grupos afines, o las parejas dispuestas a perderse por ir retrasadas en su charla de unos o de otros. Todo se lo lleva el
viento fresco de la mañana y a otra cosa mariposa, al día siguiente. De entre los monitores del reconocimiento del camino, se encuentra Emilio, un vecino del pueblo que nos acompañó, dando todo tipo de
detalles de topónimos ancestrales de montes, corrales, barrancos y tierras de los lindes del camino del Cerro que analizamos este año. A pesar de que en su día la grabadora no funcionó, el esfuerzo ha
resultado positivo y está a favor de ir repasando, si lo necesitamos, uno por uno todos los rincones del camino. Otro de los monitores fue Narciso, que demostró que en su niñez conoció perfectamente los
lugares por los que discurrimos a pesar de los muchos años pasados por Barcelona. Fue un viaje encantador.
Como decía estos días de reconocimiento del camino del Cerro y el regreso por el camino del Monte, se encuadran en la Semana de la Tierra
y de un plan para hacer la historia de cada camino, determinar su señalización, recuperar una de sus fuentes, restaurar un refugio y asignar un mirador. Para el próximo año si Dios quiere, será el
camino del Burgo, la fuente del camino con una mesa merendero, las Chorreras y el regreso por el camino de Alcubilla.Inocente Aguilera Catalina |